De la vivienda al crédito: una nueva vía para financiar micronegocios
Tener vivienda propia no siempre se traduce en acceso al crédito productivo. El caso de Aluri muestra cómo usar ese patrimonio como garantía puede abrir financiación para micronegocios y plantea preguntas sobre riesgo.

El hecho
En sus primeros meses de operación, Aluri reportó $14.000 millones desembolsados en créditos respaldados por garantías inmobiliarias y más de $40.000 millones movilizados en inmuebles utilizados como respaldo. Según la compañía, 85% de sus clientes pertenece a los estratos 2 y 3, 80% trabaja de forma independiente y más de 90% tiene ingresos informales o difíciles de comprobar.
El modelo parte de una brecha concreta: personas que poseen un inmueble y desarrollan una actividad productiva pueden encontrar dificultades para demostrar sus ingresos bajo los esquemas tradicionales de evaluación. Aluri busca convertir ese patrimonio en respaldo para acceder a financiación, conectando a los propietarios con capital dispuesto a prestar contra una garantía real.
Contexto
Los trabajadores independientes pueden generar ingresos de forma constante y, aun así, tener dificultades para demostrarlos ante una entidad financiera. Cuando la evaluación se apoya en nómina, historial o documentos que no reflejan adecuadamente una actividad económica, una persona puede quedar fuera de los criterios habituales de acceso al crédito, aunque genere ingresos de manera recurrente.
A esto se suma una brecha entre patrimonio y liquidez. Un hogar puede ser propietario de una vivienda, pero ese activo no necesariamente se traduce en financiación productiva. Un análisis de ANIF publicado en 2026 encontró una asociación entre tener vivienda o hipoteca y una mayor probabilidad de acceder a crédito productivo, lo que apunta a una relación entre patrimonio inmobiliario y acceso al financiamiento.
La evidencia
Más del 90% de los clientes de Aluri tiene ingresos informales o difíciles de comprobar y cerca de 20% nunca había accedido a crédito empresarial. Esto ayuda a dimensionar la barrera que busca abordar el modelo: ingresos que existen, pero que pueden ser difíciles de comprobar dentro de una evaluación crediticia convencional.
La garantía inmobiliaria cambia ese punto de partida al incorporar un activo que puede ser valorado como respaldo. Según la compañía, sus créditos promedian una tasa de 26% anual, mientras que los esquemas informales pueden alcanzar costos mucho mayores. El 90% de los recursos se destina a capital de trabajo y expansión, mientras el 10% se utiliza para pagar deudas previas.
Aluri reporta 0% de default en su cartera y utiliza este resultado como una señal del desempeño inicial del modelo. Sin embargo, todavía es necesario observar cómo evoluciona la cartera a medida que maduran los créditos y cómo se comportan las garantías cuando aparecen situaciones de incumplimiento.
Por qué importa
El caso muestra que ampliar el acceso al crédito no depende únicamente de crear nuevos productos, sino también de qué información utiliza el sistema para evaluar a una persona. Para un trabajador independiente, los ingresos pueden ser reales pero difíciles de documentar; para una institución, un inmueble puede ofrecer un respaldo que no aparece en una evaluación basada principalmente en nómina e historial.
Pero convertir patrimonio en crédito también cambia dónde se concentra el riesgo. Cuando la garantía es una vivienda, un incumplimiento puede afectar directamente el patrimonio del hogar. La pregunta, entonces, es bajo qué condiciones este mecanismo puede ampliar el acceso al crédito sin aumentar de forma desproporcionada la exposición de quienes lo utilizan.
Lo que aprendemos
- El patrimonio puede ser una fuente de respaldo cuando los ingresos de una actividad independiente son difíciles de demostrar, pero no sustituye la evaluación de la capacidad de pago.
- Ampliar el acceso al crédito también implica revisar qué variables utiliza el sistema para evaluar a quienes trabajan por cuenta propia.
- La inclusión financiera debe medirse más allá del acceso inicial: también importan el costo del crédito, su desempeño y las consecuencias para el patrimonio del hogar.
Qué observar ahora
- Cómo evoluciona la mora y el incumplimiento de la cartera a medida que maduren los créditos otorgados.
- Si los clientes que acceden mediante garantía inmobiliaria logran posteriormente acceder a otras formas de crédito formal.
- Cuál es el costo total de constituir y mantener una garantía inmobiliaria para créditos productivos.
- Qué ocurre con los hogares y las garantías cuando una operación entra en incumplimiento.
Lo que aún no sabemos
Los datos disponibles permiten conocer el perfil de los clientes y el desempeño inicial reportado por Aluri, pero todavía no permiten determinar si el modelo genera inclusión financiera sostenible. Falta observar el comportamiento de la cartera durante un periodo más largo, conocer el costo completo para los prestatarios y saber si quienes acceden mediante esta vía logran posteriormente acceder a otros productos financieros formales. También queda abierta la pregunta sobre qué sucede con las garantías y los hogares cuando un crédito entra en incumplimiento.
Fuentes
- Aluri en sus primeros meses de operación ha desembolsado $14.000 millones en créditosLa República · Sandra Valentina Urango Gómez · 07 SEP 2026
- Casa propia, pero sin crédito: colombianos usan su vivienda como garantía para evitar el gota a gotaPortafolio · Brayan Silva Hernández · 15 SEP 2026
- La vivienda usada: motor de crecimiento e inclusión financieraANIF · Equipo de investigación de ANIF bajo la dirección de José Ignacio López G. · 21 MAY 2026
- Aluri en sus primeros meses de operación ha desembolsado $14.000 millones en créditosLinkedIn · Oscar Zapata · 01 SEP 2026